sábado, 21 de noviembre de 2009

Hiposhow


Hubo hace algunos días una terrible cacería al noroccidente colombiano, un hipopótamo de gran tamaño fue dado de baja. Fue una operación tan exitosa como la ‘Jaque’ sólo que en esta no se rescataron vidas con engaños, sino que con esta misma estrategia se provocó la muerte de un macho prominente y de paso la escabrosa distracción de la agenda de los medios de comunicación Colombianos.

Temas como el referendo reeleccionista, la situación precaria que estaban viviendo desplazados en tercer milenio y el escándalo de la repartición de notarías en las que debieron testificar los críos presidenciales quedaron enterradas a la luz de aquella masacre que tuvo como consecuencia varios premios: una foto del animal abatido, y posterior destajo de patas y cabeza para el Gobierno de la República y el coleccionista Teodoro Pfeil, respectivamente.

Es imposible no sobrecogerse con aquella foto donde cazadores orgullosos muestran su muerto y de igual manera no horrorizarse con la repartición del cuerpo del difunto, que además no es un humano, es un animal; uno que sin duda alguna los lugareños extrañarán y los protectores de los animales en vía de extinción lamentarán…

Un animal de una especie que se dice es supremamente peligrosa en África pero de la que los habitantes de Puerto Berrío no tenían queja alguna. Seguramente era el animal equivocado, en el momento equivocado, como el elefante en el proceso 8000.

Sin embargo, a raíz de este desagradable suceso, de los numerosos artículos y editoriales que periódicos e informativos radiales y televisivos cubrieron con tanto ahínco, uno sé pregunta en dónde están los lamentos de la Colombia humana que cada día está sufriendo y de la que su grito de auxilio está llegando a oídos sordos o a oídos amarillistas.

En dónde están las voces de los desplazados que se aglutinan en las grandes urbes para protestar por sus derechos, en dónde se encuentran las voces de las víctimas de grupos al margen de la ley y hasta de los mal llamados falsos positivos…Dónde está la voz de los interesados en proteger la democracia que tanto retumba en el Capitolio pero de la que tanto se ha tergiversado su definición.

O simplemente, dónde está la voz de los que siguen los conflictos políticos que han surgido del anuncio que hizo el presidente de la República sobre las bases militares estadounidenses en territorio colombiano, y sólo para continuar con lo que debería aquejarle a la población colombiana, en dónde estaban los interesados en mantener a las diferentes especies a salvo antes de que Pepe, la hembra que lo acompañaba y su retoño salieran a buscar bienestar fuera de la Hacienda Nápoles.

Señores líderes del 4to poder: es hora de dejar en show mediático y de componer una agenda independiente en donde si se desea tratar el tema de Medio Ambiente no solo nos preocupemos por los narcohipopótamos —como los denominó Daniel Pacheco— de moda, sino también por la cantidad de especies de nuestro país que están en vía de extinción, la venta de animales en el mercado negro y la creciente contaminación que se da desde de los productos inorgánicos, la comodidad del carro y la casa. Es hora de tomar conciencia, de hacer informativos que INFORMEN, de procurar no mimetizar la información, buscar temas novedosos y de sobre todo no dejar que el tema de moda haga obviar hechos que también son importantes cubrir.

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